Umbria

Umbria es de las regiones más pequeñas de Italia. Situada en el corazón del país, hace frontera con Lazio, Marche, Toscana y es la única región peninsular que no tiene salida al mar.

Desde el punto de vista geomorfológico presenta un conjunto variado de cordilleras y mesetas, cerros y valles fluviales. El territorio es principalmente es constituido por colinas (70%), mientras que el resto es montañoso con áreas planas casi ausentes.

La parte montañosa se extiende hacia el este con los Apeninos de Umbro-Marchigiano, conectados a cadenas de montañas secundarias. Al oeste se encuentra el paisaje característico de las colinas de Umbría, intercalado con profundos valles que toman la forma de grandes cuencas. Entre los más importantes: Val Tiberina o Valle del Tevere, Valle Umbra (o Valle Spoletana), Valnerina. De particular importancia es el río Tíber, el tercer río más largo de Italia, que cruza toda la región y del que se derivan numerosos afluentes. Importante, también por sus reflejos climáticos, el Trasimeno, el cuarto lago natural más grande de Italia,

El cuadro climático se divide en dos áreas diferenciadas: “sublitorial” o “mediterráneo templado” en las zonas montañosas, marcadas por veranos secos; “Subcontinental templado” en las alturas, donde se concentran las mayores precipitaciones en primavera y otoño.

 

Viñedos en Umbría y vinos de Umbria

Al igual que las otras regiones italianas, Umbria también tiene su glorioso pasado vitivinícola y, entre los testimonios romanos, Virgilio y Plinio hablan de las “uvas Apianae”, particularmente apreciadas por los etruscos. Los rastros más evidentes del cultivo y producción de vino en esa época los vemos  a través de la abundante cantidad de vajillas de cerámica utilizadas para contener vino descubiertas en las tumbas etruscas.. En la Edad Media fueron sobre todo las órdenes monásticas cistercienses y benedictinas las que dieron mayor impulso a la viticultura, mientras que cepas como el Greco di Todi (hoy Grechetto), se remontan a la época de la unificación italiana. Hacia mediados del siglo XVI aparece también el vino “Sucano” producido en la zona de la ciudad Orvieto, construida por los etruscos sobre un acantilado de tufo, en una posición privilegiada para la defensa, es considerada la perla de Umbría y es una tierra especialmente propicia para el cultivo de viñedos, como también la consideraba el Papa Pablo III (1468-1549), quien consideraba los vinos tintos que ya allí se elaboraban: “muy perfectos tanto para el invierno, cuanto para el verano”. Por lo tanto, durante siglos la vinificación de Umbria se ha identificado con el vino de Orvieto y la fundación de centros como Torgiano y Castel Grifone está vinculada al desarrollo de la producción de vino y aceite. En tiempos más recientes, desde 1930, gracias a la visión de algunos enólogos, se han ido sumando otras excelentes denominaciones, a pesar de las devastadoras consecuencias que sufrieron los viñedos por la filoxera (una plaga).

Actualmente, Umbria conquista un mayor espacio en el mercado del vino, gracias a sus productos más significativos: el Torgiato Rosso Riserva y el Sagrantino di Montefalco y puede presumir de sagrantino y grechetto entre las cepas autóctonas. Los viñedos cubren alrededor de 14.000 hectáreas, con una prevalencia de variedades de uva blanca en comparación con las tintas, incluyendo el Trebbiano toscano, el Grechetto, Verdello, varios tipos de Malvasia, el Chardonnay y el Canaiolo blanco. Entre las cepas recién plantadas empiezan a destacarse el manzoni blanco, el pignoletto, el tocai, el traminer y el riesling. Entre los tintos, en cambio, montepulciano, gamay, canaiolo nero y barbera están encontrando amplio espacio, además de otras cepas internacionales.

Entre las zonas vitivinícolas más interesantes, la de Torgiano, con las condiciones climáticas perfectas para una excelente producción de vino. La provincia de Perugia, en particular los municipios de Bevagna y Montefalco y algunos otros municipios vecinos entran dentro de la denominación DOC de Sagrantino di Montefalco. En las colinas de Martani hay una gran producción de Grechetto y Sagrantino.

 

Especialidades en la mesa: trufas y otros productos típicos

Aunque su territorio es bastante reducido, Umbría se divide en dos áreas distintas en términos de cultura y, en particular, cocina tradicional. El norte de la región está formado por la provincia de Perugia, la capital, y entre otras una de las localidades más importantes desde el punto de vista gastronómico es Norcia. En el sur, en cambio, está el territorio de Terni, que incluye la hermosa Orvieto y sus viñedos.

 

La cocina de Umbría es muy sencilla y tradicional, de hecho se basa en elementos de la tierra como embutidos, pan, aceite y vino, y los combina para crear una mezcla de sabores únicos.

Umbría es sinónimo de buena comida. El rey de los productos típicos es sin duda la Trufa Negra de Norcia utilizada en la elaboración de sabrosos platos y exportada a todo el mundo.

La mayoría de las recetas de la cocina de Umbria se caracterizan por preparaciones simples, (característica típica de las regiones del centro Italia) y no demasiado elaboradas, que realzan los sabores y la calidad de las materias primas.

 

 

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